Archivo | General RSS feed for this section

Melendi es un incomprendido

19 Ene

Después de varios meses conviviendo con el cansino anuncio de Melendi en Spotify, me he visto obligada a escuchar la canción completa y así poder analizar más detenidamente la poesía que emana “Barbie de Extrarradio”.

Para empezar, en la segunda estrofa canta

Olvidaré de tu amor de garrafón, me olvidaré de tus besos de Judas”.

Vamos a ver, o se usa el verbo pronominal olvidarse con la preposición de (“me olvidaré de tu amor”) o el verbo olvidar (“olvidaré tu amor”). No valen mezclas extrañas. Y, si la segunda vez lo construye bien, ¿por qué en la primera omite el pronombre?

Ya en el estribillo, se marca una frase memorable:

“Pa’ mi es como un rompecabezas lo que pa’ ti cae de cajón

¿”Cae de cajón”? ¿Qué expresión es esa? Por lo que parece, Melendi no ha sido capaz de elegir entre “Caer por su propio peso” y “ser de cajón” y, no sin mucha valentía, ha decidido crear un engrendo con las dos.

Y, finalmente, un poco más adelante, nos sorprende con otro verso que dice

“Una mezcla entre sal y limón, exprimido en mi marchito corazón”

Si con exprimido se refiere a la mezcla ¿no debería ser exprimida, en femenino? O, si se refiere al corazón ¿no debería ser “exprimido mi marchito corazón”?

Probablemente la razón es que la mezcla a la que se refiere es entre sal y limón exprimido. Pero, tal y como lo pronuncia, podéis comprobarlo, ambas palabras están claramente separadas, como parte de sintagmas diferentes. Y pierde todo el sentido ¿Por qué? Porque es poesía pura.

Solo, la tilde diacrítica y la ambigüedad

10 Nov

Una de las normas que incluye la Real Academia en su nueva y polémica ortografía es la desaparición de la tilde diacrítica en la palabra solo.

A todos no enseñaron en el colegio que lleva tilde cuando puede ser sustituida por el adverbio solamente. Sin embargo, desde 1959, según publican los medios, la Academia aconseja que ni en este caso ni en el los demostrativos (este, esta, etc.) se utilice el acento gráfico, a no ser que sea una frase ambigua, como en el ya clásico caso del café solo (¿sin leche o sin compañía?).

Pues bien, a partir de ahora, se insta a no usarla en ningún caso, aunque no se considera incorrecto utilizarla, si así se desea, en los escasos casos de ambigüedad.

Esto es así porque, según los académicos, se trata de casos rarísimos y en los que, casi siempre, el contexto aclara el significado. Además, dicen que “estas distinciones no se ajustaban estrictamente a las reglas de la tilde diacrítica (pues en ningún caso se opone una palabra tónica a una átona)”.

Y vosotros, ¿qué opináis?

Comentando la nueva ortografía

9 Nov

La nueva ortografía, que se aprobará el próximo 22 de noviembre, y que sustituye a la de 1999, ha dado muchísimo que hablar en los medios de comunicación.

Según dicen, el “librito” tiene la friolera de 800 páginas y ya que, como afirma la Real Academia en su web, “La nueva Ortografía, sin perder su carácter normativo, intenta hacer explícitas las razones que sustentan las normas y las articula de modo sistemático para que pueda ser considerada una disciplina científica.”

Dicen también que se trata de una ortografía “panhispánica”, que pretende sentar unas normas comunes a todos los hispanohablantes. Es la búsqueda de ese consenso la que, en último término, causa que algunos de los cambios nos choquen tanto.

En los posts de los próximos días, trataré de explicar y comentar estos cambios.

  1. Solo, la tilde diacrítica y la ambigüedad
  2. A vueltas con las letras
  3. Doble acentuación
  4. Tilde de la o entre cifras
  5. Irak, Catar y cuórum
  6. Ex-, anti- y pro-

Alacenas

5 Nov

A petición popular, vamos a hablar un poco sobre esta palabra, alacena, que entró en nuestras vidas, al menos en la mía, con la película “La Bella y la Bestia”. Eso es así.

El DRAE nos cuenta lo siguiente:

“Armario, generalmente empotrado en la pared, con puertas y anaqueles, donde se guardan diversos objetos.”

Pero, gracias a la Wikipedia, nos enteramos de que se refiere más específicamente a un “mueble destinado a guardar la vajilla, cubertería” y cuyas baldas “pueden estar descubiertas o situadas dentro de armarios cuyas puertas de alguna manera posibilitan la visibilidad interior“.

Vamos, un mueble como el de la foto, donde, como todo el mundo sabe, vivía Chip.

Fotografía de Fotero en Flickr

Retomando, que es gerundio

31 Mar

Tras un año de silencio, vuelvo a la carga con el blog. Con una diferencia: a partir de ahora sólo escribiré sobre las dudas que me planteen mis amigos o los lectores de Sexilexia. ¿Cómo ponerse en contacto para preguntar algo? Pues hay tres formas: a través del correo electrónico, haciendo un reply a mi cuenta de twitter @dovidena o en los comentarios de cualquier post. Prometo hacer lo que pueda para ayudaros con esas pequeñas (o grandes) dudas del día a día.

Siempre hay excepciones

7 Ene

Como prometí el viernes, voy a continuar hablando acerca del género del artículo que precede a las palabras femeninas que comienzan con a tónica. Esta vez sobre las excepciones que encontramos.

– La primera excepción son los nombres de letras, como la a, la hache o la alfa, como en la oración no has escrito la hache.

– Tampoco se masculiniza el artículo cuando precede a un nombre propio de mujer: era la Ana de siempre

– Ni ante siglas, cuando “el núcleo de la denominación no abreviada (normalmente, la palabra representada por la primera letra de la sigla) es un sustantivo femenino que no comienza por a tónica: La APA [= Asociación de Padres de Alumnos] ha tomado esta decisión”.

– Otra excepción son los seres sexuados cuando sólo existe una única forma para ambos géneros como en la ácrata y la árabe. Sin embargo, con las palabras ama o aya, que cuentan con una terminación para cada género se mantiene la regla: el ama y el aya.

Y, finalmente, sólo queda mencionar que el uso en los topónimos fluctúa, como en estos ejemplos: el África, el Asia, la América Latina o La Haya.

Águilas áridas y hachas afiladas

4 Ene

Tras unos días de silencio a causa de las vacaciones de navidad, hoy por fin hay nuevo post. Quiero hablar sobre las palabras femeninas que comienzan con á tónica, en concreto, sobre el género del artículo que las precede. Parece una cuestión sencilla, pero la verdad es que el tema tiene unos cuantos recovecos.
Cualquiera sabe que no se escribe *la águila, sino el águila, y que el artículo aparece en masculino aunque acompañe a una palabra femenina. Pero, ¿en qué casos se puede sustituir y en cuáles no? ¿Qué excepciones hay?
Veamos, para empezar tenemos tres reglas importantes:

– Sólo se masculiniza con sustantivos, no con adjetivos.

– Sólo con los artículos (el, un y sus derivados algún y ningún).

– Sólo cuando el artículo precede inmediatamente al sustantivo.

La primera significa que es correcta la oración un hacha afilada, pero diremos la árida tierra o la alta hierba. Incluso si se elide el sustantivo, como en este ejemplo del DRAE: La Europa húmeda no tiene necesidad de irrigación, mientras que la árida, como España…
La segunda regla viene a decir que esas son única y exclusivamente las palabras que cambian de género. Por tanto, hay que tener cuidado con los demostrativos este, ese y aquel o con adjetivos como mucho, poco, otro o todo. Por ejemplo es correcto tengo mucha hambre y no *tengo mucho hambre. También es incorrecto *este área.

La tercera y última norma es sencilla, sólo se masculiniza si articulo y sustantivo están juntitos. En la oración el águila majestuosa, si se antepone el adjetivo, deberíamos escribir la majestuosa águila.
Finalmente, voy a recordar que ante sustantivos cuya a inicial es átona se usa la forma la, como en la amapola o la habitación (nunca *el amapola).
Y como ya me estoy extendiendo demasiado, voy a dejar
la parte de las excepciones para el siguiente post es decir, para el lunes.

Todo el abecedario II

12 Dic

Desde que publique la entrada “Todo el abecedario”, me comenzaron a surgir algunas dudas. Al final, no tenía claro si todo era correcto o si había metido la pata. En el post, explicaba brevemente que “la CH y la LL son parte del alfabeto porque este recoge los fonemas”. Entonces, me he estado preguntando, si la ce no tiene un fonema propio y exclusivo -se pronuncia unas veces como /k/ (casa, queso, kilogramo) y otras como /z/ (cena, zar)-, ¿cómo es que aparece en el abecedario? Y otra duda: si la erre doble tiene un sonido diferente al de la simple ¿por qué no está incluida?

Para aclararse, hay que leer con más atención lo que dice la academia: el alfabeto esla serie ordenada de las letras con que se representan los sonidos de una lengua”. Resulta que incluye todas las letras y, además, todos los sonidos.

Por lo tanto, lo que escribí sobre la che y la elle sigue siendo válido, no son letras sino dígrafos, pero van en el alfabeto. No hay ninguna otra letra, ninguna otra representación gráfica de esos fonemas.

En el caso de la erre doble, su sonido es el mismo que el de la r en posición inicial de palabra o precedida de las consonantes n, l o s. Este solapamiento explica que la rr no se haya considerado nunca una de las letras del alfabeto. La ce aparece por la sencilla razón de ser una letra. La x, cuyos fonemas son /s/ o /ks/, otro tanto de lo mismo. Y exactamente igual para k y q que comparten el mismo sonido.

ACTUALIZACIÓN: Este post ha quedado en parte obsoleto con la nueva ortografía de 2010. Puedes ver los cambios en el post “A vueltas con las letras“.

Genética

30 Nov

 

Ayer, casi de casualidad, aparecí en Microsiervos, por “culpa” de una definición curiosa que había encontrado en el diccionario y que les envié:

Genético, ca.

1. adj. Perteneciente o relativo a la genética.

 

 

Evidentemente, no es la única definición que aparece y hay que tener en cuenta que genética actúa primero como adjetivo y después como sustantivo. No es un caso único; es relativamente frecuente esta “definición en bucle” cuando coincide la forma del sustantivo y la de su adjetivo, como por ejemplo en lógica, metafísica, dinámica, química, práctica, informática, etc.

El sufijo –ica, que todas comparten, significa “relación con base derivativa”. Esto sugiere que etimológicamente se podrían haber formado como un adjetivo (práctica de praxis, lógica de logos, etc.) que, posteriormente, se convierte en sustantivo para designar a una rama del conocimiento.

¿Y si le damos otra vuelta de tuerca? Con las dos definiciones se podría construir una ecuación lingüistica. Si genética es “perteneciente o relativo a la genética” y “perteneciente o relativo a la génesis u origen de las cosas”, entonces…

Genético, ca.

1. Adj. Perteneciente o relativo a lo perteneciente o relativo a la génesis u origen de las cosas.

Presentación

19 Nov

Después de unos meses con la idea rondándome la cabeza y varias semanas de preparación, por fin me he decidido a crear un blog sobre una de mis aficiones, que también tiene mucho que ver con mi profesión.

En sexilexia hablaré sobre dudas y problemas del idioma español. Procuraré que no sean explicaciones muy aburridas. Agradezco las correcciones: no soy lingüista ni tengo la verdad absoluta.

Mis fuentes más habituales son la Real Academia de la Lengua (¡cómo no!), el Manual de Español Urgente de la Agencia EFE, diccionarios y libros de estilo.

A %d blogueros les gusta esto: